En Burgos tenemos fama de ser gente dura, de los que aguantan el frío sin rechistar y tiran hacia adelante con lo que venga. Y aunque esa resiliencia es algo de lo que estar orgullosos, a veces se convierte en nuestra propia trampa.
A menudo, desde mi consulta de psicología en Burgos, recibo a personas que llevan meses arrastrando un nudo en el estómago o un cansancio mental agotador, diciéndose a sí mismos: «Bueno, ya se me pasará, solo es una mala racha».
¿Por qué nos frena tanto buscar a un profesional?
Es normal que surjan dudas al dar el paso. Muchos pacientes me cuentan que pasaron semanas comparando perfiles, buscando al psicólogo o la psicóloga en Burgos que mejor encajara con ellos, hasta que finalmente se decidieron. Los miedos suelen ser siempre los mismos:
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«¿Qué van a pensar?»: En una ciudad donde a veces parece que nos conocemos todos, el miedo al «qué dirán» sigue pesando. Pero la realidad es que acudir a un centro de psicología debería ser tan normal como ir al fisioterapeuta cuando te duele la espalda.
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Pensar que no es «para tanto»: Creemos que solo se va a terapia cuando ocurre una tragedia. Pero los servicios de psicología en Burgos son, sobre todo, para las dificultades del día a día: ese estrés que no te deja dormir o esa sensación de que has perdido el rumbo.
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La elección del profesional: A veces la duda entre elegir a un psicólogo o a una psicóloga nos paraliza. Lo cierto es que, más allá del género, lo que garantiza el éxito es la conexión terapéutica y que el profesional utilice métodos basados en la evidencia (como las Terapias de Tercera Generación).
El paso más valiente
Pedir ayuda no es rendirse; es decidir que no quieres seguir viviendo «a medias». Si estás buscando servicios de psicología en Burgos porque notas que esa «mala racha» se está alargando, me encantaría escucharte.
No hace falta que esperes a estar al límite. A veces, el paso más valiente no es seguir aguantando, sino levantar la mano y decir: «Oye, necesito ayuda para gestionar esto».